El matrimonio no se trata de dos personas luchando por ser felices, es un misterio hermoso que expresa algo más profundo: el amor de Cristo por su iglesia.
«Amen a su esposa, así como Cristo amó a la iglesia y entregó su vida por ella, para que fuera declarada santa y pura, presentándosela a sí mismo llena de esplendor y belleza... Este es un misterio muy grande, pero tiene que ver con Cristo y la iglesia.» Efesios 5:25-27,32
En Cristo, nuestras historias se entrelazaron hasta ser una sola, y hoy, con gozo y esperanza, te invitamos a celebrar el amanecer de esta nueva vida juntos.
Tu vida es un don precioso de Dios para nosotros y tenerte en nuestra boda será una bendición que guardaremos siempre en el corazón. Muy pronto nos encontraremos para celebrar juntos la gracia y la bondad del Señor, que nos unirá en amor eterno.
Tu confirmación nos ayuda a preparar cada detalle con cariño. Cuéntanos si nos acompañas antes del 25 de agosto.
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